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Diputaciones y 'Senao'

      Antes de empezar a escribir, me gustaría decirles unas palabras (paráfrasis de Brice Echenique). Me preocupa la tristeza y el desánimo que empieza a cundir en la calle por la falta de un gobierno en condiciones, no como el actual, que estando en funciones, ¡no funciona! A más de uno he visto ya llorando por las esquinas. ¿Por qué lloras? Porque no tenemos gobierno, me respondió, al tiempo que se secaba las lágrimas. Por lo visto, los belgas estuvieron año y medio como nosotros ahora, y no pasó nada, que incluso la economía mejoró. Pero no me vayan ustedes a comparar a los españoles con esa gente tan adusta y tan mal encarada: le pregunté algo a uno, en francés, y por poco no me escupe, el muy flamenco.        Al grano. Acabar con las diputaciones: ésa es una de las exigencias que Albert Rivera (qué gordo está su primo Kiko) le ha impuesto a Pedro, en el acuerdo que ambos han firmado con el fin de intentar hacerlo presidente (a Pedro, ...

Los perros de Pavlov

      Abrumación sería la palabra precisa para resumir la pandemia de corrupción que nos asola, o asuela, que de las dos maneras se puede decir. He dicho sería porque el diccionario de la academia no recoge dicho vocablo, pero yo lo he visto en plural, abrumaciones, en el último gran creador/hacedor del lenguaje, Umbral, quién si no, “Leyenda del César Visionario”. O sea, abrumación de políticos corruptos a tope.         En busca permanente de soluciones que anda uno (debe ser la deformación profesional: el tratamiento de la enfermedad), tiempo ha, ofrecí, gratis et amore, un método para detectar a los potenciales corruptos, con el fin de excluirlos de cualquier nombramiento para cargo público, a saber: el test del chivo y la leche, basado en el dicho popular que reza: “a ése le gusta más el dinero que a un chivo la leche”. Se trataba, recordarán, de colocar al individuo y a un chivo de pocos meses, a la misma distancia de un...

Ondas gravitacionales

     Había yo medio decidido escribir sobre los titiriteros, los unos y los otros: los de “gora alka-eta”, pobres sociópatas de manual, y los del “no a la guerra”, sí, los cobardes, autocomplacidos y elegantes goyescos (jamás ninguno dijo nada en el festival de San Sebastián sobre los asesinatos, ochenta y tantos, que eta perpetró en las calles de dicha ciudad), cuando de repente, o sea, al tenazón, aparece la gran noticia, las ondas gravitacionales, que fíjense si será un acontemiento impresionante que hasta los medios de información general, infestados a diario de políticos corruptos, economistas-alarmistas y futbolistas álalos, la han llevado a sus portadas. Total, que me dije: no hay color.    Sé que este no es sitio para hablar de los pormenores de tan extraordinario evento, pero sí para hacerlo del genio que hace un siglo justo predijo su existencia, Einstein, la más grande inteligencia que vieran los siglos (para Cela es Quevedo, pero no podemos compar...

El volcán japonés

   En Japón, un volcán ha entrado en erupción. No es mala forma de empezar. Aunque estoy seguro de que Blas de Otero hubiera principiado de otra manera: “Pasa un avión/-cabrón-/a reacción”, escribió. Cosas de poeta. ¿Que cómo se llama el volcán? Sakurajima, como todos los volcanes japoneses. Lo cual que si yo fuera un columnista convencional, horror, me faltaría tiempo para comparar el despertar del volcán, con la política española actual: erupción/eructación, ya me entienden. ¿Que eso sería muy forzado? Calla, hombre, calla. Tiempo ha, principiaron a caer del cielo grandes bolas de hielo (frigolitos), y no hubo articulista que se librara de comparar aquello con la situación política del momento: qué derroche de ingenio. Pero por ahí no me va a coger, perdón, pillar.   Volvamos al Japón. El volcán, como todos sus hermanos activos, expulsa lava candente, que no es otra cosa que el magma que asciende de las profundidades de la Tierra, que así es nuestro planeta por d...

La doctrina "Borbontín"

     Uno sabía que el señor Botín, que en gloria esté, fue hombre de innata capacidad para la cosa dineraria, o sea, para hacerse rico (Vargas Llosa dice que es una cualidad como otra cualquiera), pero de lo que no tenía ni barruntos es de que, además, tuviese otras facultades, habitualmente muy alejadas del mundo de las finanzas, tal es la capacidad para crear un cuerpo de doctrina, nada más y nada menos. Como Parot el de la eta, pero sin muertos. Pues sí señor, don Emilio creó una doctrina, bueno, se la crearon ad hoc, previo pago de su importe, y como fuera hecha a su medida, le pusieron su nombre: la doctrina Botín. Hablando en plata: la doctrina Botín es una pirueta legal (léase argucia), bendecida por el Tribunal Supremo, -¿y qué?-, e inventada por prestigiosos leguleyos para librar de la quema a uno de los hombres más poderosos e influyentes de España, que dudo yo que se la hubieran sacado de la manga para un robagallinas en paro. ¿O sí? No me lo creo. En fi...

Pedro Pablo

   “¿Y tú crees, Umbral, que con esto de Carrillo me lo van a quitar todo?”. La que habla es Cayetana de Alba, días en que se principiaban a echar los cimientos de una ejemplar democracia. Pues justamente así, hay hoy mucho personal: temeroso de que le quiten, no ya las fincas heredadas, sino los ahorros de toda una vida de trabajo, en el caso, claro es, de que llegasen a gobernar Pedro Iglesias y Pablo Sánchez, o al revés, que ya hasta me lío con los apellidos. Al final, cuando entonces, la sangre no acabó llegando al río, bueno, si exceptuamos la cabra que un impetuoso Ibarra le expropió a Cayetana precisamente, y que terminaría costándonos a la postre un ojo de la cara. Pues lo mismo sucedería ahora, llegado el caso de un gobierno de Pedro y Pablo (Pedro Pablo en adelante): la vida seguiría ‘eclesiásticamente’ igual (en honor a Julio Iglesias), con sus carnavales y sus semanas santas, que a ver quién es el guapo que se atreve a tocarlas, de balde lo hemos de ver (“No se...

Las rastas de Celia Villalobos

    Rara es la semana que no dice algún intelectual sectario, o sea, de izquierdas, que aún hay mucho franquismo sociológico. El último ha sido un anglohispanista de cuyo nombre no puedo acordarme. Este tío es imbécil, pensé. A quién se le ocurre hablar de franquismo, cuarenta años después de muerto el difunto. Lo cual que me cabreé mucho, porque lo del hispanista venía a coincidir con la recurrente tabarra de la izquierda, que cuando no sabe qué decir, saca a relucir el Valle de los Caídos. Pero mira tú por dónde, algo tiene que tener el agua cuando la bendicen.    Yo tengo veinticuatro años cuando muere Franco, de los cuales, sólo en los últimos dos o tres empecé a interesarme por la política (el resto fue de música y libros), tiempo suficiente para recordar claramente una cosa: la interminable letanía de carreras y números unos en oposiciones que atesoraban los ministros recién nombrados, que no se acababa nunca el telediario. O sea, que eran señores (sólo ...