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Cervantes sin ingenio

Escucho en la radio a uno de los sabios de tertulia que pontifican de todo, que ya quisiéramos los españoles parecernos a los ingleses, que están tirando las islas británicas por las ventanas para celebrar/conmemorar el centenario, el cuarto, de la muerte de su gran dramaturgo, William Shakespeare, que se produjo, oh, casualidad de casualidades, el mismo día, hora arriba o abajo, que lo hiciera nuestro Miguel de Cervantes, y no como nosotros, que le estamos haciendo una faena de aliño al más insigne de nuestros escritores. Pues bien, se conoce que alguien con mano en el Congreso de los Diputados y Diputadas escuchó aquello y “quitándose las botas, se dijo: ésta es la mía”. Y sin encomendarse a Dios ni al diablo montó un pollo cervantino en el hemiciclo: una patochada de molde, escuché luego a otro sabio de tertulia.   Digo lo de Dios y el diablo porque a poco que hubiera hablado con alguno de los dos, el bochornoso espectáculo no habría tenido lugar. En esto que aparece uno ...

Los papeles de Panamá

    ¿Que yo también he incurrido en los ‘infames papeles’ (Almodóvar dixit) de Panamá? Vamos anda. Mi fidelidad al gran Cela es tal (ya saben: “cuando en un sitio huele mucho a algo, el secreto no es oler más fuerte, sino oler a otra cosa”), que la única licencia que me he permitido es usar dichos papeles como reclamo publicitario. Huele que apesta por doquier a los paradisíacos papeles panameños; huyamos pues de ellos como de la peste y vayamos sin demora a los dignísimos folios de Panamá, del Canal de Panamá, de su gigantesca y asombrosa ampliación, o sea.     Dentro de un par de meses y pico, será noticia: con permiso de la autoridad competente y si el tiempo no lo impide, tendrá lugar la inauguración oficial de la ampliación del Canal, una de las obras más grandiosas de la ingeniería civil de todos los tiempos. O sea, que yo lo único que hago es adelantarme a los acontecimientos. Si ya de por sí la construcción, un siglo ha, de dicha vía entre do...

Los versos del capitán

   “ Pablo es de una de las pocas personas felices que he conocido en mi vida”, dijo de Neruda el ucraniano Ilyá Ehrenbur, aquel pacífico intelectual (“si te acuestas sin haber matado un alemán, será un día perdido), amigo también de Picasso y de Alberti, que anduvo de corresponsal de guerra en la España de la guerra. A quién se le ocurre, tildar de semejante vulgaridad a tan grande poeta. Se entera Rimbaud y lo expulsa ipso facto del parnaso, espada flamígera en mano: “Cómo puedes haber caído tan bajo”, le diría a un amigo que se declaró feliz. Y no digamos Fernán-Gómez, que cuando le preguntaron si era feliz, contestó, cual Júpiter tronante, con sensacional ocurrencia: “¡No. Ni falta que me hace!”. En fin, que yo por si acaso no diré que don Pablo fuera un hombre feliz, pero de lo que sí estoy seguro es de que fue un hombre bueno, que es lo más grande que se puede decir de una persona (el que se desentendiese de su hija hidrocefálica, es el único lunar que encuentro en s...

Un bisabuelo en La Habana

    Cuando estas palabras vean la luz, ya será domingo de Resurrección, el día más glorioso en todo el orbe cristiano. Uno tiene dicho que no es muy de iglesia, pero criado/educado que fuera en la cultura judeocristiana, lo mejorcito que el hombre ha inventado, a juzgar por los resultados terrenales (de los otros no hay constancia documental), y añadiéndole además la parte que me toca del “inconsciente colectivo” de Jung, que existe, vaya que si existe (algún día se medirá la longitud de sus ondas), he decidió dejar a un lado la semana de pasión y muerte, sí (la tragedia del autobús dormido; la ‘calificable’ masacre de Bruselas: que no se olvide que nosotros tuvimos seis Bruselas juntas un 11-M) les decía que he decidido hablarles de algo más festivo: la primera actuación de los Rolling en Cuba, La Habana. El asunto tiene varias (muchas) lecturas, pero yo me voy a fijar en ésta: la ‘bisabuelidad’ de Mick Jagger, que no entiendo yo, si existe la paternidad/maternidad, ...

Einstein versus Roberto Carlos

Faustino Cordón, tenaz/pugnad biólogo, de biografía más rica que su propia obra, distinguido que fuera con el premio "Extremeño de Hoy", gracias a un escrito que le dediqué en estas páginas, dice: "Por la Residencia pasaron Einstein, madame Curie, Bergson, Paul Valéry, Paul Claudel; convivían con nosotros y no le dábamos importancia, nos parecía normal". Casi nadie al aparato: me refiero a los visitantes. Luego, indaga uno y resulta que apenas hubo personalidad mundial de la ciencia y/o la cultura del momento que no pasara por el ilustre lugar, que no faltó a la cita ni el mismísimo descubridor de la tumba de Tutankamon, Howar Carter. Se trata, claro está, de la Residencia de Estudiantes, "la colina de los chopos", que le llamara uno de sus más conspicuos residentes, Juan Ramón Jiménez, y de la que Umbral dice: "La Residencia de Estudiantes, ese primer colegio mayor, luego imitado malamente por el franquismo, parece ...

Your Song

   Y de repente, me veo, último año del bachillerato, sentado al amor del brasero, inviernos sin cambio climático, escuchando, mientras estudiaba, el programa vespertino de la mejor música del momento, “Discoteca 68 (o 69, o 70), un programa de Juan María Mantilla, presentado por Rolando Gómez de Elena”, por la cálida y bella voz de Rolando Gómez de Elena. Recuerdo como si fuera hoy, tarde de interminable enumeración de puertos cerrados por la nevadas, el día que hablaron por vez primera, sí, de un nuevo y joven cantante inglés, que tenía estudios de piano y que se llamaba Elton John. Y lo recuerdo perfectamente por la sorpresa que me produjera el parecido fonético con otro cantante británico ya famoso: Tom Jones y su inseparable Delilah. Unos instantes después, se produjo el milagro: a la luz tenue de un piano, comenzó a sonar una de las melodías más bellas jamás compuestas, “Your Song”, la misma que escucho mientras les escribo estas cuatro letras, con la misma delectaci...

Diez millones de peces

  “De Podemos, me gustan sus votantes, pero no sus dirigentes”, ha dicho en más de una ocasión, un señor que no tiene pelos en la lengua (sólo le crecen cuando habla de Fidel), cosa que se ha podido comprobar de modo fehaciente cuando ha habido que intubarlo para la operación a la que ha sido sometido recién: a mejorarse, buen hombre. Me estoy refiriendo a Joaquín Sabina, claro, al que Andalucía, su tierra de nacencia, le acaba de conceder un premio gordo, Hijo Predilecto; por cierto, un siglo después de que lo hiciera Buenos Aires, o sea, el proverbial menosprecio de España a los triunfadores que saben hacer la o con un canuto, y no digamos si saben hacer sonetos. He hablado del uso del canuto para hacer la o, no para fumar, ni esnifar, que ésa es otra: otra razón por la que el individuo fuera largamente denostado por algunos; a ésos habría que recordarles que Rubén Darío, la gran cumbre de la poesía hispana, se ponía hasta las cejas de alcoholes. Y que conste en acta que las ...