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Tamayo y Moradiellos

                                      

   Tenía yo pensado dedicarle esta columna íntegramente a “El secreto del agua”, película basada en la novela homónima de Tomás Martín Tamayo (TMT en adelante), un thriller, o como se diga, trepidante, apasionante, emocionante, en el que no falta de nada, lo que se dice de nada. Uno ya se había embaulado el libro previamente, claro: la obra magna de un escritor especialmente dotado, un trabajo de madurez, mejor tal vez. La novela/película tiene además un atractivo añadido para los lectores/espectadores extremeños: el hecho central de la obra se desarrolla en tierras de Extremadura, la provincia de Badajoz para más señas. Como siempre sucede en estos casos (película basada en una obra literaria), a la salida del cine, los inevitables comentarios: pues a mí me ha gustado más la película que el libro; pues a mí, al contrario: me gustó más el libro que la película. Lo normal. Yo, si quieren que les diga, no sabría por dónde tirar: la película es muy buena, pero la novela está tan bien llevada/narrada, que me tuvo enganchado desde el principio hasta el punto final; si a eso le unimos la indiscutible calidad de la escritura de TMT, comprenderán que tenga mis dudas. No obstante, ustedes hagan como yo: vayan a ver la película, pero antes léanse el libro.
- Oiga, que me dicen que la película no se ha hecho todavía.
- ¿Y qué? Le recuerdo que don Quijote nunca existió y está más vivo cada día.
  De eso quería hablarles, ya digo.
  Pero mira por dónde, el otro día me entero de que el profesor Moradiellos, a la sazón Catedrático de Historia Contemporánea de la UEX, daba una conferencia, cuyo tema versaba sobre el acontecimientos más horrendo que haya protagonizado nuestra especie, y que a mí me tiene especialmente consternado: “El holocausto: sus orígenes”. A la salida del acto, imposible más erudición con mejor oratoria, me dije: ésta es la mía. Me explico. Tiempo ha, sin saber yo a quién tenía delante, no recuerdo a cuento de qué, se me ocurrió comentarle al profesor algo acerca de la faceta como científico (eminente fisiólogo) del doctor Negrín. El próximo día que venga a la consulta, te traigo una cosa sobre él. Dicho y hecho: y se me presentó con un libro gordo titulado “Negrín”. Autor: Enrique Moradiellos. Me quedé de una pieza. Desde entonces, estaba en deuda con él. ¿Porque me regaló un libro? Qué va. Un libro te lo regala cualquiera. Porque en el mismo no sólo aprendí todo sobre Negrín y la convulsa España de su tiempo (es la obra definitiva sobre el personaje más controvertido de nuestra historia reciente), sino lo que es más importante: que el profesor Moradiellos es un historiador de una extraordinaria valía/categoría, autor de un buen puñado de obras, que lo mismo te lo encuentras impartiendo doctrina en La 2 sobre el oro de Moscú, que dejando con la boca abierta a los contertulios de una cadena de radio. Ah, y además escribe como los ángeles. En resumen: que don Enrique es un lujo para Extremadura en general y para la UEX en particular. Gracias, profesor.
   Así pues, vayan tomando nota de los deberes para el mes de febrero: “El secreto del agua” e “Historia mínima de la guerra civil española”.

     

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