No hay mal que por bien no venga: un suponer, la Oficina de Artes Escénicas de la Diputación de Badajoz. ¿Que dónde está el mal? En que David la Peña, que eso es lo que significa en árabe Azagra, ‘al sajra’, más conocido como ‘el hermano de Pedro Sánchez´’, titular de dicha oficina, no supo decirle a la jueza Biedma dónde está ubicada la misma. Vamos, que no hay tal. ¿Y el bien, dónde está el bien? Aquí: según tengo intuido, la Diputación pacense ya está pergeñando la creación de dicha dependencia. No me digan que no va a ser impactante llegar al lugar y encontrarse en el frontispicio (qué palabra tan bonita) de una novísima dependencia, “Oficina de Artes Escénicas”, en letras doradas y góticas, y al fondo David, repartiendo conciertos de ópera por toda la provincia, a dos manos.
“Azagra basó su proyecto en la ópera y en orientar hacia el mercado laboral a los jóvenes”, decía el HOY anteayer. En efecto, al parecer, David pretendía llevar la ópera a todos los rincones de Badajoz, toma ya, que ya está bien de tanto flamenquito y tanto jipío. Esto último es una provocación: hay por ahí un documental sobre don José Salazar Molina, que así se llamaba el Porrina, que es una extraordinaria maravilla. A poca sensibilidad que uno tenga, comprobará que Porrina de Badajoz es uno de los más grandes cantaores de toda la historia. Extraordinario, impresionante, asombroso. Lástima que el hombre se muriese sin el gran reconocimiento que merecía de parte del paisanaje extremeño, aunque luego le dedicaran una estatua: a burro muerto, la cebada al rabo. Bueno, a lo que vamos.
Lo que yo quería decirles es que no estaría mal que, a la sombra del “caso Azagra”, una vez regada de ópera la provincia pacense, Extremadura entera se viera inundada: para empezar, sólo las oberturas, grandiosas sin excepción, que parece que estuvieran hechas para darle la razón a un hombre muy listo que dijo que “La música lo es todo”, Schopenhauer se llamaba (no confundir con Beckenbauer, mítico jugador del Bayer de Munich). En resumen, que no tendrían por qué ser incompatibles la música ‘seria’ con la música ‘más seria’, el flamenco (que Porrina y Camarón me asistan desde el cielo de los grandes cantaores).
¿Que qué opino del juicio a David? Sea culpable o no de fraude o maturranga, la cosa quedará en nada: en su día será indultado/amnistiado por jueces del encaste de su hermano. Y yo lo sentiré por la señora Biedma, cuyo encomiástico esfuerzo habrá sido en balde. ¿Recuerdan a la jueza Alaya y los ERE?
Ah, me pareció muy ‘ajustada a derecho’ la admonición de la señora jueza a los funcionarios de la Agencia Tributaria. Les tengo gato desde que una vez (lo conté aquí en su día) me sancionaron sin motivo ni razón Aún estoy esperando las disculpas: las merezco como ciudadano de pleno derecho.
Post scriptum: tenía yo razón cuando nombré a David ‘hijo adoptivo’ de la Diputación de Badajoz.
Eso es precisamente lo que están investigando y difundiendo las muchachas de Igualdad, el ministerio de doña Irene Trans, perdón, Montero, las jóvenes científicas que trabajan en el LISMI (Laboratorio de Investigaciones Sexológicas del Ministerio de Igualdad), al frente del cual se encuentra una señora que se hace llamar Pam. El sexo cuántico, o sea (no confundir con el sexo tántrico, el de Sánchez Dragó). Que qué rayos es el sexo cuántico. Muy sencillo: el sexo llevado a sus últimas minuciosidades, un suponer, el sexo durante los días ‘enrojecidos’, así como la exploración de otros ‘agujeros negros’ de la galaxia femenina, etc. Que por qué el nombre de cuántico. Porque es lo más parecido a la llamada mecánica cuántica. O sea, el sexo de lo minutísimo. Me explico. Así como existe una parte de la física que se ocupa del macrocosmos, al que dedicó sus poderosas neuronas “el más grande”, Albert Einstein (“la más grande” es Rocío Jurado), con su asombrosa teoría de la relatividad, e...