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JULEN

     Todo el mundo sabía que el niño estaría muerto. Excepto sus padres. Una tarde de agosto, mientras enterraban a nuestro hermanito de pocos meses, yo, once años, estaba convencido de que mis padres volverían a casa con él vivo. De nada me servía haberlo visto yacente en el suelo con una bolsa de sal en la barriguita: “Para que no se hinche”, dijeron las mujeres. Por entonces yo no sabía que un sabio francés, llamado Blas Pascal, había dicho una cosa para la eternidad: que “el corazón tiene razones que la razón no comprende”. Por eso, siglos después, entendí con absoluta naturalidad lo que cierta paciente me contase. Cada noche, se asomaba a la puerta a ver si venía su hijo. Su hijo no venia, pero en la penumbra de la esquina, como tantas noches había sucedido, ‘veía’ un bulto en el suelo. Y cada noche se acercaba a comprobar si era su hijo. “Yo sé que no, porque voy todas las mañanas a verlo al cementerio. Pero es que no puedo evitarlo”. La mujer tampoco sabía lo d...

EL RESPETO Y LA BANDERA

   Al respeto, a la falta del mismo, tenía pensado dedicar mi crónica de hoy. No me refiero a la moda juvenil, propiciada/consentida por cierto profesorado, de hablar de tú a todo quisque o quisqui (del latín, ‘quisque’: cada uno, cada cual), que ya incluso algunos locutores, la COPE, se dirigen a mí tuteándome: te estamos informando,… Al joven que me tutea soy incapaz de decirle nada, pero al locutor no le consiento ni una: en cuento escucho el tuteo (no todos, ya digo), me voy con la música a otra parte. Estaría bueno, yo que les hablé a mis padres de usted hasta el día de su muerte. Pero no era de esa falta de respeto de lo que quería hablarles, sino de otra más gorda. Síganme.   Siendo yo un jovenzuelo médico de la Prisión de Jóvenes, Cáceres II, muchachos provenientes de toda España, toxicómanos en su mayoría, en cuanto alguno presentaba el más mínimo síntoma relacionado con el sida, recién eclosionado, tiraba de Artículo 60, libertad para enfermos incurables (...

EL SECRETO DE VOX

         EL SECRETO DE VOX              Agapito Gómez Villa    Anda el personal bastante perdido, dándole vueltas y más vueltas a la eclosión de VOX, y lo que te rondaré morena. Que si ha sido por los dislates del malhadado sistema autonómico, fuente de todo despilfarro, desigualdad y disgregación (ah, esos prescindibles, innecesarios, superfluos, diecisiete parlamentos regionales; ah, esos miles de 'ministrines'); que si por la mucha inmigración ilegal; que si por la consustancial corrupción de todo régimen secular; que si el hartazgo de lo de Cataluña; que si la Ley de Violencia de Género (los dirigentes de VOX sabrán por qué ese banderín de enganche) y por ahí seguido. Pues bien, estoy en condiciones de aclararles, en rigurosa exclusiva, la razón "princeps", o sea, la causa fundamental de semejante fenómeno social.    "Yo creo en el futuro de la poesía, porque vivo en el país donde la poes...

NO A UN TREN INDIGNO

    Nos sucedió en un céntrico hotel de Madrid, no recuerdo el nombre. Cuando mi santa y yo hubimos abierto la habitación que nos habían asignado, nos encontramos con una zahúrda: lo juro por mi conciencia y honor. ¡Cariñooooo!, ¿es verdad o nooooo? Sí, mi amoooor. Ipso facto, nos presentamos en la recepción y -qué cara nos verían- no hizo falta que abriésemos la boca: nos dieron una suite de las alturas. Es que estamos sin habitaciones, nos dijeron. En cuanto me vieron la pinta de “extremeño, cerrado de barba y de mollera” (Umbral dice que es de Quevedo, pero yo creo que es invención suya: para vengarse del día que le llamaron hijo de puta en Cáceres), les decía que cuando vieron los carnés, no se lo anduvieron pensando: la zahúrda para este par de pardillos. ¿Ustedes creen que se hubiesen atrevido a darle semejante cochinera a un vasco o a un catalán? Vamos anda. Pues eso es justamente lo que pasa con los trenes. Lo que yo les diga a ustedes.    ...

¿VOX EXTREMA DERECHA.

   ¿VOX EXTREMA DERECHA?                                                 Agapito Gómez Villa    No ha muchos días, leo en este periódico: “Una aplicación del móvil permite saber cuándo llega el bus a la parada en Badajoz”. Tiempo después: “Crean en Navalmoral una aplicación móvil para realizar trámites administrativos”. Raro es, pues, el día que no se crea alguna cosa de ese jaez.   Ustedes perdonen, pero me da como la sensación de que el personal se animó a crear aplicaciones por doquier desde el día que uno tuvo la luminosa iluminación de inventar el sistema para calcular de forma inequívoca una cosa que andaba por ahí, por esos mundos etéreos de la subjetividad. Me refiero a la relación calidad/precio. Con mi sistema, se acabaron las subjetividades: metes los datos en la aplicación y te sale la respuesta exacta. Mismamente, la apli...

LOS CEDEERRE

    Penosa jornada la de anteayer en Cataluña, mayormente en Barcelona. Se trata del último eslabón/escalón, por ahora, de la hoja de ruta, estrategia en español, que urdiera nada más llegar al poder (Maite Pagaza, extraordinaria mujer, no me desmentirá), el tío más malo de España, ya saben, ex aequo con Arzallus: Jordi Pujol (pido al Señor que sus ojos no tengan la dicha de ver la independencia).   Pues bien, dicho lo cual, incluso de las situaciones más desastrosas, se puede extraer su puntito jocoso-ridículo. Helo aquí. Apenas comenzada la ‘fiesta’, leo en un periódico: “Un CDR le rompe la nariz a un periodista”. Es lo mínimo, me digo, tratándose de un nutrido grupo de individuos: nada menos que un Comité de Defensa de la República. Lo raro es que el hombre no acabase con todos los huesos molidos. A no ser que estos maulas hayan inventado los comités individuales: un tío, un comité. Que digo yo que lo lógico hubiese sido denominarse CPR, con lo cual hubiesen...

NECESITAN UN MUERTO

       Yo sé que escribir desde Extremadura sobre Catalunya, perdón, perdón, Cataluña, es un brindis al sol. Pero comoquiera que tan gravísimo problema tiene soliviantado a mucho personal nacional (que se lo pregunten si no a los que acaban de votar a VOX y a las legiones que vienen detrás), parece que la cosa está medianamente justificada. No es necesario ser un sabio comentarista político de los que salen en la tele y opinan en la radio y escriben en los periódicos para darse cuenta de lo que está pasando. Y no sólo de lo que está pasando, sino por qué está pasando, que uno tiene memoria.      Bien podríamos empezar diciendo que entre todos la mataron y ella sola se murió: Cataluña, claro. Y cuando digo todos, quiero decir todos, desde el “vamos a meter en la cárcel a Jordi Pujol”, 1984, mayoría absolutísima, de mi ‘admirado’ Alfonso Guerra, que ahora anda dando lecciones sobre el particular; pasando por el cordobés Montilla hablando en ca...