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PREPÁRENSE PARA EL APOCALIPSIS (publicado en HOY el 31-7-22)

PREPÁRENSE PARA EL APOCALIPSIS Agapito Gómez Villa “Ojalá que llueva café en el campo”, dice la hermosa canción de Juan Luis Guerra, lo cual que estoy a muerte con J. M. Zapata, el buen tenor y divertido comunicador, cuando dice que “sin la música, la vida sería un coñazo insoportable”, bravo, maestro, prueba manifiesta de mi total desacuerdo con el penúltimo genio de las letras españolas, el gran Camilo J. Cela, que odiaba directamente la música, siendo como era un músico prodigioso: “Mazurca para dos muertos” no es otra cosa que pura música: la música de las palabras, mucho más sonora que la inaudible “música de las esferas” de los clásicos. Ojalá que llueva café, decíamos. Como eso es bastante improbable, se suprime lo del café, y la cosa nos queda a pedir de boca: Ojalá que llueva. Eso es. Ojalá que llueva pronto y en abundancia; a ser posible a cántaros (loado sea por siempre nuestro Pablo Guerrero). De lo contrario, ya pueden ustedes irse preparando. El que avisa no es traidor. ¿Cuántos núcleos urbanos hay en España? No sé. Cientos en cualquier caso. Pues bien, acaba de empezar el baile: el de la sequía. Primera pieza (del baile): la Generalitat de Cataluña acaba de restringir, en 150 municipios, el consumo de agua a ¡200 litros por persona y día! Toma ya restricción. Si bajan a 200, ¿cuántos venían consumiendo hasta hoy? Yo no sé si llamarlo derroche, o provocación. Es que de inmediato me vienen a la cabeza los cuatro litros del tío de la bicicleta. Sí, cuatro litros. El otro día le hicieron una entrevista a un señor de ésos que se recorren el mundo a golpe de pedal, prueba clarísima de que sigue estando viva la respuesta de Rafael el Gallo, aquel torero que hubo, cuando le presentaron al filósofo (Ortega): “Tiene que habé gente pa to”. El tío de la bicicleta, mismamente. Pues bien, a la pregunta de cómo te aseas, el de la bici contestó con toda naturalidad: “Lleno de agua una bolsa de cuatro litros, y me da para lavarme todo el cuerpo”. A esos cuatro, sumémosle tres, tirando por alto, para beber y cocinar, y ya tenemos siete. O sea, que mientras una persona puede vivir sin problemas con siete litros de agua al día, van y nos venden como noticia los 200 litros catalanes. Yo no sé quién tiene menos vergüenza, si los fautores de dicha medida o los medios que se hacen eco de semejante exageración. ¿Entienden por qué les he dicho que ya pueden ir ustedes preparándose? Si los medios dan como noticia los 200 litros, como se prolongue mucho la sequía, no habrá noticiario que no esté dedicado al apocalipsis: mitad incendios y mitad camiones repartiendo agua (y alguna cosita de Ucrania). Avisados quedan. (Para prevenir los incendios, se me ha ocurrido una idea: colgar a los incendiarios de una cuerda atada al helicóptero que arroja el agua, y acercarlos un ratito a las llamas, sólo un ratito.)

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