Ir al contenido principal

EN EL DÍA DE LA HISPANIDAD

“Maravillas como Cáceres, Trujillo y Salamanca”, escribe Pániker, aquel talento oceánico. Pues eso, que nada mejor que partir de Trujillo para lanzar la primera andanada sobre la Hispanidad, tal que hiciera el profesor Ramón Carnicer, inimitable personaje, en su “Viaje por Extremadura”. Hela aquí: “Ningún lugar tan a propósito como Trujillo para traer de nuevo a la luz la acción colectiva más sensacional de la historia de España, la más trascendente y significativa también de cuantas registra la historia universal: el descubrimiento y colonización de América”. Ni que decir tiene que el profesor Carnicer no rehúye ninguno de los innumerables aspectos de tamaña hazaña: “Aquella acción, se intentó desvalorizarla, desde sus comienzos, con el relato de crímenes, depredaciones y abusos… olvidando que eso mismo se ha producido en todas las invasiones y colonizaciones, y bajo todo tipo de regímenes”. Para acabar diciendo: “Frente a esa suma de horrores, asombra, hace medio milenio, la legislación española de Indias, la tempranísima aparición de misiones, escuelas, hospitales, universidades, imprentas, sistema administrativo a imagen de la metrópoli… No hace falta que me recuerden que si me pillaran los indigenistas, me colgarían por los pies. Pero yo no soy el autor de los entrecomillados, aunque bien podría serlo: aquella vez que estuve en Perú, me vino a las mientes el siguiente pensamiento, interiores de la catedral de Lima: “Si esto no es España, que venga Dios y lo vea”. Lo que yo no me explico es cómo los miles de Lópeces Obradores no han profanado ya la tumba de un americano de Massachussets (la del profesor Carnicer les queda más remota) y quemado todos sus libros: Charles F. Lummis: “La acción de los españoles fue la más grande, la más larga y la más maravillosa serie de valientes proezas que registra la historia”. No se lo digan a nadie: yo creo que no lo han hecho porque, en su analfabetismo, no tienen ni idea de la existencia del personaje: periodista, historiador, poeta, fotógrafo, hispanista, bibliotecario… ¡defensor de los derechos de los amerindios! Total, que de perdidos, al río: como español y como extremeño, estoy dispuesto a inmolarme junto al historiador americano y al profesor Carnicer. Ahí voy. Como español: “Ninguna otra nación-madre dio jamás a luz a cien Stanleys y cuatro Julios Césares en un siglo (el XVI): Pizarro, Cortés, Valdivia y Jiménez de Quesada” (Lummis). Como extremeño: “¿Qué región española puede exhibir más títulos que Extremadura en la empresa americana? ¡Qué insoportable vanidad hincharía a otras regiones y aún naciones poseedoras de semejante repertorio humano!” (Carnicer). ¡Madre mía! ¡Si Pizarro y Cortés hubiesen sido vascos, o catalanes! Y ya para acabar, la traca final: mucho antes de que se inventase la figura del “Defensor del Pueblo”, existió el “Protector de los Indios”. Toma ya indigenismo. (A propósito: parece ser que fue Fidel Castro, listo como el hambre, y más malo que el sebo, el que, recién caído el muro de Berlín, herido de muerte el comunismo, reunió a todos los Evos Morales del continente, y puso en marcha tan venenoso invento.)

Entradas populares de este blog

EL SEXO CUÁNTICO

Eso es precisamente lo que están investigando y difundiendo las muchachas de Igualdad, el ministerio de doña Irene Trans, perdón, Montero, las jóvenes científicas que trabajan en el LISMI (Laboratorio de Investigaciones Sexológicas del Ministerio de Igualdad), al frente del cual se encuentra una señora que se hace llamar Pam. El sexo cuántico, o sea (no confundir con el sexo tántrico, el de Sánchez Dragó). Que qué rayos es el sexo cuántico. Muy sencillo: el sexo llevado a sus últimas minuciosidades, un suponer, el sexo durante los días ‘enrojecidos’, así como la exploración de otros ‘agujeros negros’ de la galaxia femenina, etc. Que por qué el nombre de cuántico. Porque es lo más parecido a la llamada mecánica cuántica. O sea, el sexo de lo minutísimo. Me explico. Así como existe una parte de la física que se ocupa del macrocosmos, al que dedicó sus poderosas neuronas “el más grande”, Albert Einstein (“la más grande” es Rocío Jurado), con su asombrosa teoría de la relatividad, e...

EL PINGANILLO Y EL FILÓSOFO PANDÉMICO

EL PINGANILLO Y EL FILÓSOFO PANDÉMICO Agapito Gómez Villa Sucedió hace tres quinquenios en la llamada Cámara Alta, ese ente inservible que nos cuesta 5.000 millones al año (ni con mayoría absoluta de la oposición sirve para mojarle la oreja a Sánchez), cuando José Montilla, andaluz de Iznájar, Cordoba, presidente a la sazón de la Generalidad de Cataluña, perdón, Catalunya, se dirigió a la concurrencia en un ‘perfecto’ catalán (malas lenguas dicen que cuando tiene que escribir algo en público, le pasan antes una chuleta). Entre los senadores, Manuel Chaves, andaluz de Sevilla nacido en Ceuta, escuchaba atento, pinganillo mediante, a su paisano José. Aquel día me dije: están locos. Amable lector: “Demuéstrame que no tengo razón”, que decía el joven americano recién asesinado. Que un sevillano se viera obligado a usar un auricular para entender a un cordobés (16 años tenía cuando su familia emigró a Cataluña), es muy fuerte. Ni que decir tiene que ...

ESCRIBIR COMO UN HOMBRE

La otra noche, en cuanto apareció Amenábar en “El Hormigonero” (permítanme la licencia), uno sabía que saldría a relucir la sospechada homosexualidad de Cervantes, según el director de “El Cautivo”. Pues bien, de inmediato se me vinieron a las mientes una catarata de ideas en relación con el controvertido asunto. Vamos a ello. Lo primero, lo de Dorothy Parker, aquella ingeniosa y admirada lengua malvada, que fuera la reina de una piara de intelectuales, periodistas y actores neoyorquinos: “Querido Dios, concédeme que deje de escribir como una mujer”. Eso era mucho pedir, señorita Parker. En efecto, ninguna mujer, mujer, podrá jamás escribir como un hombre. Y a la viceversa. Lo leí de labios de un brillante estudioso de la condición humana de cuyo nombre no puedo acordarme: “Hay más similitud en la manera de estar, ver, ‘vivir’, concebir el mundo, entre un varón occidental y un ‘salvaje’ de Borneo, que entre un hombre y una mujer de nuestro entorno que trabajan en la misma ofici...