De qué serviría que yo escribiera sobre la guerra entre Israel y todos sus vecinos. “Qué sabrá éste de geopolítica”, diría más de uno, y más de dos. Y tendrían razón. De lo que sí podría hablarles es de que ha sido visto retirando chapapote a la altura de Badajoz -con lo bonita que es la palabra nenúfar-, a David Azagra, el hermano de Pedro Azagra, presidente del Gobierno. Aunque David gastaba un sombrero hasta los hombros, violinista que es, alguien le reconoció porque en un momento concreto, abrazado con la izquierda a un haz de chapapote, con un palo comenzó a rozarlo contra las plantas como si fuera un violín, así como por las manera de dirigirse a los compañeros de fatiga para acompasar sus faenas: a guisa de director de orquesta. Preguntado por su parentesco con Pedro Azagra, lo negó rotundamente. Pero de inmediato se delató: “Yo con la que estoy emparentado es con Begoña Gómez, que es mi cuñada”. En fin, que malas lenguas dicen que el hombre no tiene la conciencia tranquila y quiere devolverle a la ciudad pacense lo mucho que ha hecho por él. Eso es absolutamente verdadero, pero para qué se lo voy a contar, si no se lo van a creer. Así que me voy con Vinicius, perdón, Vinicius Junior, que es como le llaman los periodistas deportivos, para que la gente no lo confunda con su padre, que también fue futbolista, la madre que los parió.
Lo cual que a Vinicius Junior, la gente le ha cogido el pan debajo del sobaco con la cosa del racismo, y lo sacan de quicio a las primeras de cambio: el buen hombre confunde el racismo con la provocación: Sea como fuere, su rendimiento deportivo ha de resentirse por fuerza. Con lo fácil que sería ignorar a los provocadores y dedicarse a jugar, que eso lo hace muy bien. Fíjense si será cierto lo que digo, que a su compañero de equipo, Ferland Mendi, que es mucho más negro que él, tan negro que da en azul, los públicos no le dicen absolutamente nada. A no ser que lo de Vinicius Junior sea por los labios, que el mozo tiene más labios que un grupo de negros cantando el “Only You”. Hazme caso, Vinicius Junior, tú a lo tuyo. “Ladran, luego cabalgamos”, dijo un jugador del Atleti, Miguel de Unamuno se llamaba, pregúntaselo a Florentino.
Y por último, Vinicius Junior, quisiera darte otro consejo. A partir del edificante espectáculo de la semana pasada en el partido que jugasteis en campo del Atlético, han saltado a la fama los insultadores enmascarados, individuos que han adquirido tanto poder que son capaces de hablar de tú a tú al Cholo Simeone y a algún que otro jugador local. Toma nota: salta tú enmascarado al terreno de juego y así no habrá manera de distinguirte de los cientos de jugadores de color que hay en el Madrid, ¡y por toda Europa! Si el árbitro te dice algo, respóndele: ¿por qué los de las gradas sí y yo no? Ya verás.
Eso es precisamente lo que están investigando y difundiendo las muchachas de Igualdad, el ministerio de doña Irene Trans, perdón, Montero, las jóvenes científicas que trabajan en el LISMI (Laboratorio de Investigaciones Sexológicas del Ministerio de Igualdad), al frente del cual se encuentra una señora que se hace llamar Pam. El sexo cuántico, o sea (no confundir con el sexo tántrico, el de Sánchez Dragó). Que qué rayos es el sexo cuántico. Muy sencillo: el sexo llevado a sus últimas minuciosidades, un suponer, el sexo durante los días ‘enrojecidos’, así como la exploración de otros ‘agujeros negros’ de la galaxia femenina, etc. Que por qué el nombre de cuántico. Porque es lo más parecido a la llamada mecánica cuántica. O sea, el sexo de lo minutísimo. Me explico. Así como existe una parte de la física que se ocupa del macrocosmos, al que dedicó sus poderosas neuronas “el más grande”, Albert Einstein (“la más grande” es Rocío Jurado), con su asombrosa teoría de la relatividad, e...