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ROCIÍTO. 25 AÑOS DESPUÉS.

No se habla de otra cosa. Incluso la prensa llamada generalista, tan seria, tan pandémica, se ha hecho eco del suceso. Rociíto tiene convulsionado al país con su dolorosa confesión sobre vida íntima. El confesor no podía ser otro que el gran juez de la moral: Jorge Javier (los jueces de verdad aquí no cuentan). Cómo será de gorda, que toda una ministra, Irene Montero, no ha perdido la ocasión de bajar a la arena para dar su apoyo a la declarante. Asimismo, no hay emisora que no haya dedicado sus buenos minutos a comentar el asunto. Ni que decir tiene que Tele 5, que es la que paga, no habla de otro tema, las 24 horas. Desde la declaración de Messi sobre su intención de dejar el Barça, no se veía nada igual. Y sin embargo, nada de lo mío. Nada, ni una simple alusión. ¡Serán analfabetos! ¿Que qué es lo mío? >. Nada más lejos de la realidad: con gran sorpresa pudimos comprobar que >. Eso decía yo en estas páginas, hace 25 años, bajo el título “Rociíto en Europa” Y seguía...

LA CAJERA MINISTRA

En más de una ocasión, muchas, he leído comentarios, más bien despectivos en relación con su trabajo preministerial, como cajera de un súper: doña Irene, o sea (loor al que principiase de botones en el Banco Central: Umbral, o sea). Pues bien, si yo hubiese sido cajero, me sentiría muy enojado. Qué pasa, ¿que el trabajar de cajera, incapacita para llevar un ministerio? Vamos anda. ¿No será cosa más bien del talento y de la formación? A cuento de qué semejante minusvaloración de dicha profesión. Estoy completamente seguro de que, entre los miles de jóvenes y ‘jóvenas’ que se dedican a esa tarea, hay un buen porcentaje de ellos con el talento y la formación necesarios y suficientes para ser dignísimos ministros/as de Igualdad. E incluso titulares del ministerio que ahora regenta una licenciada en Medicina, doña María Jesús Montero: la mujer que ha descubierto que “el agua y la sal no pueden mezclarse”. ¿No fue acaso un médico, el Che Guevara, presidente del Banco Nacional de Cuba? Ma...

EL BALCÓN DE LUIS

Si Luis Landero hubiese principiado su andadura con “El balcón en invierno” y “El huerto de Emerson”, nos habríamos quedado sin el resto de su impresionante obra. De haber sido así, lo lógico es que hubiera hecho como Juan Rulfo, que luego de escribir “Pedro Páramo” y “El llano en llamas”, bajó la persiana para siempre: por temor a que lo siguiente no estuviese a la altura. Con el balcón invernizo, glosado que fuese en estas páginas, uno creía que Landero había llegado a las más altas cumbres de la escritura. Pero resulta que no. Faltaba “El huerto de Emerson”. En verdad, en verdad, les digo que nunca había sentido la convulsión admirativa que me ha producido su lectura. Cela dijo de Neruda que es un “torrente desbordante de poesía”. Así, la prosa de Landero. Uno diría que más que a la busca proustiana del tiempo perdido, pareciera que nuestro hombre hubiese hecho suya la máxima de Baudelaire: “Ser sublime sin interrupción”. Luis no solo lo consigue de la cruz a la firma, sino...

EL BABLE Y EL CASTÚO

Contento me tienen los socios de Pedro Pablo. Deseando nuevas elecciones generales estaba, para votarlos a dos manos (al partido de Echenique, claro), pero después de lo último, que no cuenten conmigo. Es que es muy gorda la afrenta que nos acaban de infligir. “Podemos y los independentistas presentarán en el Congreso una proposición no de ley para que el castellano deje de ser una lengua impuesta” por la Constitución. Los partidos firmantes instan al Gobierno a impulsar acciones para que lenguas como el catalán, el euskera, el gallego o el valenciano gocen del mismo reconocimiento que el castellano, y que se permita, asimismo, su uso en instituciones nacionales como las Cortes Generales, el Tribunal Constitucional, el Tribunal Supremo, la Audiencia Nacional, la Agencia Tributaria o la Seguridad Social y empresas públicas como Radio Televisión Española. Todo eso me parece de perlas: ¿Se imaginan la cantidad de puestos de trabajo que se crearían con las traducciones simultáneas? ...

¡INGENIEROS AL PODER!

Con el mismo título, sin las interjecciones, ya publiqué, tres trienios ha, una cosa en estas páginas. Reinaba por entonces un tal Zapatero, aquel paranoide que se empeñó en reverdecer en toda su crudeza los odios de la guerra civil (nunca le perdonaré semejante locura), aderezado lo cual con cinco millones de parados, producto de una crisis económica pavorosa, que él, en su inepcia, se encargó de magnificar, negándola hasta el último día: cuando ya al borde del abismo, recibiera una llamada de Alemania y otra de Obama (mira que si es verdad que la entronización de Zapatero, en lugar de Bono, a la jefatura del PSOE, se la debemos a Rodríguez Ibarra, tal que me cuentan de primera mano: yo ya me habría suicidado). Bueno, en fin, que mi tesis era que sólo los ingenieros, unos señores de tanta y tan valiosa formación -¡macroeconomistas, no; horror!- serían capaces de enderezar el imparable rumbo hacia el precipicio de aquel funesto momento. De dichos profesionales siempre tuve u...

QUE ME PERDONE MARTE

Lo lógico habría sido que, 'hijo' de Carl Sagan que soy, haber dedicado este escrito a la última gran aventura espacial, a la busca esta vez mayormente de algún vestigio de vida, presente o pretérita, en Marte, de lo cual está convencido el astrofísico, Paul Davies, el de "El quinto milagro". De encontrarse 'algo', supondría un paso extraordinario en la aparición de la vida, uno de los tres grandes enigmas a resolver, junto a los dos restantes: el origen del universo y la eclosión de la conciencia (a ver quién es el guapo que es capaz de explicarme cómo la vida llega a hacerse consciente). Ése era mi apasionante asunto del día, ya digo. Esfuerzo grande me cuesta, pues, tener que descender a formas de vida no conscientes. ¿Que son seres conscientes los Pablos (Hasél y Echenique) y sus infantiles cafres? Vamos anda. Pero, amigo mío, "cuando se mete la pata, lo primero es sacarla; antes de meter la otra", que decía mi profesor de matemáticas, el gran ...

SERRAT Y PABLO

Doscientos intelectuales y artistas firman un documento pidiendo la libertad del rapero Pablo Hasel, condenado a prisión por enaltecimiento del terrorismo e injurias a la corona. Por la libertad de expresión, aducen. Cientos de personas firman un manifiesto pidiendo la inmediata destitución de Pablo Iglesias, por cuestionar la “normalidad democrática de España”. Vayamos, pues, con los Pablos. Bueno, con el primero. Del segundo, yo les agradecería que ni lo mentasen en mi presencia. ¿A tanto llega la cosa? Escuchen: “Si muriera esta noche, qué cuenta daría al Señor; qué sentencia me tocaría. ¿Sería de salvación, o de condenación?”, rezábamos en el internado del bachillerato. Pues bien, estoy seguro de que si opinase sobre el señor Iglesias, diría cosas tan cariñosas que, en caso de muerte repentina, mi sentencia sería de condenación súbita, y ustedes no saben los sufrimientos que eso conlleva: lo sé por Joyce (“Retrato del artista adolescente”), que al parecer estuvo en el a...