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¿UN TREN DIGNO?

¿UN TREN DIGNO? Agapito Gómez Villa Y habló Yahvé desde su morada en Bruselas: “Unamos todas las capitales de la Unión Europea mediante trenes que viajen a la velocidad de la electricidad”. Aunque aquello era una barbaridad, todo el mundo lo entendió a la primera. En efecto, todos los habitantes de la Europa Unida dieron por hecho que lo que Yahvé quiso decir es que los trenes volarían veloces sobre vías electrificadas: tan rápido como la corriente eléctrica, ni el Falcon de Pedro Sánchez, uno que gobernaría sobre la España, décadas más tarde. Los habitantes de la Extremadura se llenaron de contento con la noticia: el tren (AVE para los amigos) que uniría Madrid con Lisboa atravesaría sus tierras cual flecha filistea, ensartando ciudades a su paso. Mas hete aquí que, al poco tiempo, los vecinos de la dulce Portugal decidieron bajarse del tren, con lo cual se produjo un fenómeno único en la historia universal: el descarrilamiento de un tren parado, qué digo parado,...

LOS GORRIATOS MUERTOS

LOS GORRIATOS MUERTOS Agapito Gómez Villa Hay quien dice que somos lo que recordamos (mal asunto cuando se pierde dicha capacidad). Hablemos, pues, de recuerdos. Uno de los momentos más memorables de la historia de la literatura universal tiene como fundamento los recuerdos evocados por algo tan ‘prosaico’ como el sabor: el sabor de un trocito de magdalena mojado en el té: de Marcel Proust hablo y de su extraordinaria obra: “A la búsqueda del tiempo perdido”. Por contra, un escritor enfermizamente proustiano, Francisco Umbral (habría dado el brazo manco de Valle-Inclán por ser Proust), nunca habla de sabores, sino de olores, lo cual no deja de ser cuasi lo mismo: el 60% de lo que se detecta como sabor es procedente de lo que se detecta como olor. Cosas de la neurología. Alguien podrá pensar que donde se ponga el poder evocador de la vista, o del oído, que se quite todo lo demás. Alto ahí. El primero de los nervios que aparecen en la evolución es… ¡el olfatorio...

EL CENTRO DE LA SED

EL CENTRO DE LA SED Agapito Gómez Villa La primera vez que tuve conocimiento de la existencia del ‘centro de la sed’, diminuta pero importantísima formación situada en la base del encéfalo, en el hipotálamo para más señas, fue en clase de fisiología. Me impresionó de verdad aquel experimento que, pasado medio siglo, recupero de un magnífico y didáctico libro, el Guyton: “La estimulación eléctrica de este centro con electrodos implantados, hace que un animal empiece a beber al cabo de pocos segundos y siga bebiendo hasta que se interrumpe la estimulación eléctrica”. No me digan que no es bonito. No creo que haga falta decir que la sed es uno de los mecanismos fundamentales para la pervivencia de cualquier especie: sólo hay que ver las inmensas distancias que en las grandes sequías recorren en busca de agua, de barro más bien, los animales que salen en los documentales de La 2. Sin comer, se puede vivir un tiempo considerable; sin beber, los únicos que a...

MUERTOS DE TERCERA

A modo de introducción: como saben, no es mi estilo amargarle el domingo a nadie con temas desagradables, pero a veces no queda más remedio que mojarse. “Escribo de algo cuando el asunto me fecunda”, dijo Miguel Delibes, ese sabio. Pues eso. Así que, “perdón por la tristeza”, verso de Vallejo que canta, como nadie podría hacerlo, Joaquín Martínez, más conocido por Sabina, ese genio. Cuenta Julián Marías, el hombre de más categoría moral que me he echado a la cara, dicho sea de paso, que, en los días previos al golpe de estado del 36, ante el tumulto formado en una calle de Madrid, una señora preguntó sobre el particular: “Uno que han matado”, dijo alguien. “Un falangista”. “Ah, bueno”, contestó la mujer. Dicho relato me recordó lo escuchado una mañana de mi adolescencia: “Anoche murió uno en la carretera de Salamanca” (cerca de mi pueblo). “Por lo visto, era un portugués”. ¿Que a dónde quiero ir a parar? Varias decenas de jóvenes murieron hace cuatro días en el intento de asal...

LEGISLACIÓN Y ATENCIÓN (SANITARIA)

Hace tres años justamente fui intervenido quirúrgicamente. En un hospital de Madrid. ¿Que por qué en Madrid? Porque aún faltaba un trienio para que llegase a Extremadura el robot Da Vinci, una de esas maravillas que, a la cirugía, ha aportado la tecnología (Ortega nunca escribiera dicha palabra: la técnica, decía). La cosa fue de maravillas: dos noches y para casa. Mas hete aquí que, a los pocos días, tuve una complicación que me obligó a volver al hospital: “Te vas sin que sepamos la causa de lo tuyo”, me dirían mis abnegados colegas. Desde entonces, no he parado de darle vueltas al asunto: que si un escape de orina, que si un esfuerzo indebido, que si una sonda mal colocada, etc. Hasta que hace un tiempo tuve como una especie de iluminación. Fue después de hablar con una enfermera que se encuentra enfrascada en la preparación de una cercana oposición, y muy cabreada con cierta parte del temario: “He tenido que buscarme una academia en Badajoz, porque no puedo con los temas de...

LAS EDADES DE PLASENCIA

Que Plasencia es una ciudad preciosa, es algo que salta a la vista: no se equivocó el que la bautizó como “la perla del Jerte”. Plasencia sería hoy una radiante capital de provincia, si Javier de Burgos, aquel señor que ‘dibujó’ el mapa de España, hubiera tenido la feliz idea de cear una provincia placentina. Bueno, a lo que vamos. Que el otro día, el Colegio de Médicos de Cáceres nos llevó a visitar “Las edades del hombre”, formidable exposición de arte religioso que, como saben, este año tiene su sede en ambas catedrales placentinas, que por algo Plasencia, cual Salamanca del sur, tiene también dos catedrales paredañas. No es la primera vez que dicha exposición sale de su territorio de nacencia, Castilla-León, comunidad que atesora la mitad del inmenso patrimonio religioso patrio: Madrid (La Almudena), Amberes y Nueva York ya tuvieron el privilegio de ser sus anfitrionas. Por eso no me explico a cuento de qué el consejero de Cultura de la comunidad castellano-leonesa, señor Sa...

ENSEÑAR AL QUE NO SABE

Aunque la ley ésa de la violencia de género poco menos que me convierte en delincuente por el sólo hecho de haber nacido hombre, no sólo no me doy por aludido, doña Irene, sino que voy a intentar ayudarla, que yo comprendo que no es posible estar en todo. En primer lugar, quiero decirle que mi concepto de la mujer no puede ser más elevado. No sé si sería por ‘desconocimiento’ al no haber tenido una hermana, lo cierto y verdad es que, desde chico, siempre me acerqué a las niñas con un respeto reverencial. Si a eso le añadimos que me crié con el desmesurado cariño de dos mujeres, mi madre y mi abuela Juliana, además del de mi padre, claro, creo que está casi todo dicho. Por cierto, se acaba de publicar un libro en el que se afirman dos cosas maravillosas: que los niños cuidados también por las abuelas son más felices y mejores personas, y que las abuelas que cuidan a sus nietos viven más años (pendiente queda la demostración con marcadores biológicos: serotonina, dopamina y oxitocina)....