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L A LUNA Y LA LLUVIA

LA LUNA Y LA LLUVIA Aprovechando el momento: “Muere el papa, muere el rey, muere el duque y hasta el prior de Guadalupe”. A este particular le sucede lo mismo que a cierto personaje de “Crónica de una muerte anunciada”, que vivía fascinado por los fastos de la Iglesia. Y para eso, nada más fastuoso que los funerales papales, los de Francisco, ayer, muerto casi a la misma edad que Vargas Llosa, que tampoco habría sido un mal pontífice, pues que dotes no le faltaban. Por contra, soy incapaz de ver al difunto como ‘pareja’ de Isabel Preysler, desde la laicidad, claro, aunque, dada la trayectoria de la señora, no descarto verla casada con un alto dignatario perteneciente a una de esas religiones (no verdaderas) en las que no es obligado el celibato, vergüenza les podía dar. En fin, que puestos a imaginar, como no me resulta nada difícil imaginarme al papa argentino es de presidente de su país: le gustaba más la política que a un tonto una tiza. Y por ul...

DON MARIO

Varias docenas de escritos como éste, por lo menos, se necesitarían para hacer una semblanza aproximada de Mario Vargas Llosa, el hombre al que todo le salió bien, incluso su derrota en las elecciones a la presidencia de su país. No sabía él dónde se metía: todos los presidentes de Perú acaban desfilando por la cárcel. Estoy seguro de que, dada la encarnadura ética del personaje, Sendero Luminoso se lo habría comido por los pies. Semejante hatajo de abducidos/enloquecidos criminales (más de 30.000 asesinatos en dos décadas) necesitaban enfrente a un Fujimori, es decir, un tío al que no se le pusiera nada por delante, no un Vargas. Salvo su relación, escasa, tormentosa, con su padre, le salió todo tan a pedir de boca a don Mario, que nadie ha podido decir de él lo que un mediocre escritor (no da el nombre M. Vicent) dijera del brillante y elegante Premio Cervantes argentino, Adolfo Bioy Casares, cuando un autobús mató a su hija única en las calles de Buenos Aires: “Ya iba siend...

LA MUJER DEL CÉSAR, Y LA DEL CNIO

Cuenta la leyenda que cierto mozo intentó ligarse a la señora del emperador, hay que tener valor. Pues bien, a pesar de que el muchacho sería absuelto, César se divorció de Pompeya: “Mi mujer tiene que estar fuera de toda sospecha”. De ahí viene el célebre dicho: “La mujer del César, además de honrada, tiene que parecerlo”. Ya sé que todo el mundo está pensando en Pedro y Sánchez y en mi ‘prima’ Begoña (nosotros los Gómez es que somos muchos y, claro es, tenemos de to), a la que sospechas no le faltan, que raro es el día que no le aparece alguna: por haberse juntado con los Hidalgos, Aldamas, Ábalos, y Koldos, con sus furgonetas cargadas de izas, rabizas y colipoterras. Vamos, lo mejorcito de cada casa. De haberse parecido al otro, nuestro ‘César’ llevaría divorciado varios trienios, si no estuviera tan enamorado, claro (¡lo dijo él mismo!). Pues no señor, no van por ahí los tiros, sino por otra mujer cuyo cargo exigía no sólo ser honrada: la directora del CNIO. Dic...

OTAN NO, BASES FUERA

Todo el mundo habla del “show de Truman”, perdón, de Trump, también conocido como “El Niño de los Aranceles”. Por lo tanto, a mí me toca escribir de otra cosa. Otra cosa a la que le ha dado también un buen meneo el patrón de los botarates enriquecidos: la OTAN. Ah, qué tiempos aquellos cuando raro era el domingo en que la intelectualidad rampante, la de izquierdas, claro (no se puede ser intelectual y de derechas), se echaba a la calle tras una pancarta kilométrica en la que rezaba: OTAN NO, BASES FUERA. Y yo, izquierdista hasta las trancas, guerrista-felipista, incapaz de encontrarle ni una pizca de razón al lema. Mas no sólo socialista convicto y confeso (sin carnet), sino mucho más que eso: umbralista hasta el tuétano. No me digan que no era un desgarro lo mío: leer de rodillas la columna de Umbral y no sentir animadversión alguna hacia el invento. Cómo iba a estar en contra de la OTAN, si al otro lado estaba el Pacto de Varsovia, o sea, el comunismo, fuente de toda miseria,...

EL LIBRO DE BRETÓN

No ha muchos años, un perro, de esos que dan miedo con su sola presencia, acabó con la vida de un niño. ¿Existe culpabilidad en la conducta de un perro? No, que uno sepa. No obstante, el animal en cuestión sería sacrificado. Algún tiempo antes, un padre llamado José Bretón, con el fin de inferirle el más cruel de los sufrimientos a su esposa, mata a sus propios hijos, de dos y seis años. No conforme con ello, para hacer desaparecer los restos, los mete en un horno hasta calcinarlos, de tal manera que se necesitó la peritación forense para demostrar que aquellos huesos pertenecían a los niños. Imposible una conducta más macabra, más horrenda, más abominable. ¿Hubo culpabilidad en la conducta del padre? Toda la del mundo. Pues bien, el perro, sin culpa alguna, fue sacrificado, mientras que el padre incalificable, sigue vivo. ¿Cómo es esto posible? Porque la pena de muerte está prohibida para las personas; no dice nada de los animales. A...

LOS MENAS

Llueve a manta de Dios, llueve como cuando yo era niño, que había semanas en que mi padre no podía salir al campo a arrancar la carga de escobas, 20 pesetas le pagaban en la tahona, porque el burro Porra se atascaba en el barro hasta los corvejones, que no sé ni cómo pudo llegar a los 93, mi padre, con lo mal que se llevaba con el Señor, a juzgar por la cantidad de alabanzas que echaba por aquella boca. Bien podría, por tanto, escribir sobre la lluvia, esa bendición del cielo, pero no pienso hacerlo hasta que las fuentes campestres de mi infancia vuelvan a manar durante todo el año, inacabables veranos incluidos, claro, aquellas fuentes que brotaban en el sitio menos esperado, provistas que estaban todas de un jarro de metal ‘reluciente’, cubiertas la mayoría por una bovedita de piedras, que de eso se encargaban los pastores en sus interminables horas al cuidado de tan aplaciente ganado. Lo dicho, que no pienso hablar de la lluvia. Ni tampoco del frío -qué frío ni qué leches-, h...

EL PENALTI

Si no lo veo, no lo creo. Minutos después del ‘histórico’ suceso -golpecito sutil al balón, pie izquierdo, antes de lanzarlo con el derecho, seguido de la anulación del gol-, el ABC digital se atrevió a poner negro sobre blanco algo que algunos veníamos afirmando, tiempo ha: “Dios es del Madrid” (sic). Yo dejé de decirlo el día que echaron el cerrojo al Bernabéu para los eventos musicales, a causa del ruido enloquecedor en el entorno. Si Dios hubiera sido del Madrid, no habría consentido semejante desgracia, pensé. Pero no me disgusté. No me disgusté, porque la última vez que estuve en el mítico estadio, juré no volver hasta que no se muriese, es un decir, el encargado de la megafonía. Qué necesidad hay de romperle los tímpanos al personal a la hora de dar las alineaciones. En mi vida he visto nada más estridente, hiriente, doliente, sí, duelen los oídos. Cuando se suscitó el cierre musical del recinto, me dije: si te revientan los oídos en un partido, qué será aguantar dos hora...