LA IMPORTANCIA DEL ORDEN ALFABÉTICO
Agapito Gómez de la Villa
Andalucía, Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León,
Cataluña, Extremadura, Galicia, La Rioja, Navarra, Madrid, Murcia, Comunidad Valenciana y País
Vasco. ¿Les suena, verdad?
Supongo que no les habrá pasado inadvertido (no desapercibido) cual es la CCAA que precede a
Extremadura. Es que la cosa tiene su mucha importancia, muchísima. Más de lo que parece. Me
explico. Acaba de ser desempolvada una norma, cuasi olvidada por no usada, que dice que
cuando una CCAA renuncia a una partida presupuestaria, dependiente del gobierno central,
vamos, lo que antes se llamaba gobierno de España, dichos dineros pasarán a la CCAA siguiente,
según el orden alfabético.
Estoy hablando, claro es, de lo que ha acontecido en Cataluña: la Generalitat acaba de
renunciar, de facto, a una ingente pila de millones (1.700), destinados a la ampliación de El Prat,
alegando para lo cual daños mediambientales, misma razón que aducen los cacereños
'litienses' (ojo, he dicho 'litienses': litigantes del litio) y los de las grullas de Valdecañas. ¿Se
habrán vuelto locos los catalanes?, se pregunta el personal. Y con razón. Es que jamás una CCAA
había rehusado una asignación monetaria, ni grande ni chica, desde que entrase en vigor la citada
norma (de ahí que casi nadie recordase su existencia). Si a eso le añadimos que la acción la ha
llevado a cabo la CCAA que, desde muchos siglos atrás, se ha dedicado a esquilmar de modo
implacable, sistemático (chantajes independentistas recientes), las riquezas de la nación
española, la sorpresa es aún mayor. "Dicha partida será aplicada a infraestructuras de la
Comunidad Autónoma siguiente, según el orden alfabético", reza el BOE correspondiente.
¡Extremadura!
Extremeños todos: con esa ingencia monetaria, ya tenemos dinero para acometer la obra más
perentoria que tiene nuestra tierra, con mucha diferencia, don Guillermo, lo que yo le diga a usted:
la autovía Cáceres-Badajoz, cuya construcción iría para largo, si la seguimos dejando en manos
del gobierno central. Es que va siendo ya una vergüenza insoportable comprobar cómo ambas
capitales continúan comunicadas por una carretera del alto medievo, sí, señor Ibarra. Si sobrare
algún euro, para el hospital de Cáceres; pero primero, la carretera. Del tren ya se ha encargado el
hombre cuya palabra es la más firme que ha habido en España, desde tiempos de los Reyes que
acaban de ser 'desterrados' de Barcelona: "Para finales del 2022, querido Guillermo" (si Sánchez
no cumple, a escobazos con él).
No me digan que no habría sido bonito. Esto me pasa por estar a todas horas leyendo a García
Márquez, Juan Rulfo y demás compañeros mártires, sumos sacerdotes del "realismo mágico",
gloriosa corriente literaria cuyo primer oficiante, según el premio Cervantes, Jorge Edwards, fue el
autor del Quijote: sólo hay que ver las cosas que se le ocurrían a don Alonso Quijano.
Enhorabuena a todos los extremeños. Nos ha tocado la lotería. Alguna vez tenía que ser.
Viva el orden alfabético (nada que ver con el Betis: esto es cosa de los griegos).
Eso es precisamente lo que están investigando y difundiendo las muchachas de Igualdad, el ministerio de doña Irene Trans, perdón, Montero, las jóvenes científicas que trabajan en el LISMI (Laboratorio de Investigaciones Sexológicas del Ministerio de Igualdad), al frente del cual se encuentra una señora que se hace llamar Pam. El sexo cuántico, o sea (no confundir con el sexo tántrico, el de Sánchez Dragó). Que qué rayos es el sexo cuántico. Muy sencillo: el sexo llevado a sus últimas minuciosidades, un suponer, el sexo durante los días ‘enrojecidos’, así como la exploración de otros ‘agujeros negros’ de la galaxia femenina, etc. Que por qué el nombre de cuántico. Porque es lo más parecido a la llamada mecánica cuántica. O sea, el sexo de lo minutísimo. Me explico. Así como existe una parte de la física que se ocupa del macrocosmos, al que dedicó sus poderosas neuronas “el más grande”, Albert Einstein (“la más grande” es Rocío Jurado), con su asombrosa teoría de la relatividad, e...